lunes 7 de junio de 2010

Muerte Blanca

Durante una merendola corriente, es decir, una cajón entero de botellines de cerveza con unas 3 bandejas de raciones para los que éramos: El Uñas, Vic Mackey, y yo. Era todavía pronto para ir a un concierto que iba a empezar unas 2 horas mas tarde así que de paso cenamos así de "ligero". El Uñas, a pesar de lo que por su constitución parezca, no pudo más que con 4 de los 24 botellines, aproximadamente, que nos terminamos como pudimos Vic y yo. Las sobras nos las pusieron para llevar en dos vasitos de plástico, que irónicamente por aquí se suelen llamar minis. Por el camino más o menos me despejé y El Uñas adoptó una pose de "el buda con el vaso en la mano", con los ojos achinados, medio asobinao e inmóvil. Llegamos al bar justo a la hora que terminó el concierto, perdimos la noción del tiempo, otros como El Uñas, un poco más allá, ya que llevaba bastante tiempo con las gafas de sol puestas en plena noche.

Vic tenía cara de estar bastante perjudicado, su cara era como la de un bebe con los ojos llorosos a punto de pedir la teta, para que nos entendamos. El bar era muy curioso, porque a pesar de ser tan pequeño, se podían hacer conciertos y pedir combinados de 1 litro, como la leche de pantera. Esto era una gran tentación para El Uñas, que se lo pidió a pesar de no tener sitio para más, ni el resto de nosotros, y en concreto a mi cualquier cosa con camela no era lo que más deseaba en ese momento. Al darle 2 tragos dejó el resto de la garrafa sobre el mostrador y asumió su anterior pose de buda feliz, totalmente inmóvil y con los ojos apretados y escondidos para disimular que estaba dormido de pie.

Luego, mientras le estaba contando el chiste del hombre entre dos vallas a alguien del bar, El Uñas se puso a mi lado para escucharlo también, por vigésimo octava vez. Es un chiste que, insistiendo, se puede llegar a comprender en todos sus matices. En ese momento, de su boca eyaculó una catarata de líquido blanco y espeso que la cubrió cálidamente ambos senos haciéndolos temblar como gelatína al tomar contacto con ell... Ah, un momento, creo que esto no es para el concurso de relátos eróticos del Asilo de Veteranos de Cartagena. El caso es que me potó de blanco la mitad de la camiseta y un lado del pantalón, de arriba a abajo. No me enteré hasta que vi la cara de alucinado del tipo con el que estaba hablando, todavía no se lo podía creer, así que miré en la dirección de la que él no podía apartar la vista. Al ver ese destrozo, subí la vista hasta que vi su cara, El Uñas estaba cerca del coma etílico por su expresión, seguramente tampoco entendería el chiste esta vez, y de su perilla, a ambos lados, colgaban unos colmillitos viscosos de leche con canela. Sí un asco.

Cumplida su misión, dijo: "Ya no puedo más".

Hoy: Metallica - Whiskey in the Jar (cover del clásico de Thin Lizzy)