jueves 26 de mayo de 2011

Erase una vez un jefe...

Se incorpora una nueva autora a este vuestro vlos para narrar más situaciones surrealistas de la vida y quizá algún detalle perverso de El Uñas. Se atreverá. Os dejo con su primer post, a gozarlo:

Una vez tuve un jefe, cariñosamente le llamo "el costras". Daba pocas muestras de inteligencia.Son de esas personas que por antiguedad va subiendo de puesto hasta que milagrosamente se convierten en Director y eso que no sabía ni escribir, pero eso lo veremos más adelante. Le diagnosticaron diabetes y se negó a pincharse, porque eso es de yonkis, y él es un tío con clase. Empezó con pastillas, pero su ajetreada vida de buenas comidas de empresa no le dejó otra opción que hacerse amigo de la aguja. Él es de los que opinan que en su vida está rodeado de tontos cuando su trabajo no sale bien. Lo de costroso viene por unas extrañas costras que le asoman por el cuello de la camisa. Alguna compañera opinaba que es muy común en los diabéticos y sobre todo en las partes pudendas, pero a mi no me suena que los diabéticos se conviertan en lagartos con escamas pasado un tiempo. Me suena más bien a síndrome del visitante habitual de la Casa de Campo o de tío que solo se ducha antes de un viaje (confirmado). Puede que tenga razón y esté rodeado de tontos.

Con lo anterior se puede decir que es un hombre de éxito con las mujeres, apenas tenía relación con su mujer y con su hija mayor llevaba meses sin hablarse. Sus uñas eran como las de un gótico pero al revés, es decir, lo negro iba por dentro. Por no hablar de su acento pueblerino cerrado. Ya antes de trabajar para él, cuando entraba en su despacho, contenía la respiración. Imaginaos en una reunión de una hora... Cuándo la lógica le llevaba la contraria lo ideal era gritar insultando a los muertos de alguien y golpear el teléfono contra la mesa. Su higiene le llevaba a llevar manchas en la corbata durante semanas, y luego echaba la culpa a la señora de la limpieza porque los puños de su camisa estaban negros, y probablemente también de que no funcionase bien la ducha en su casa.

Al principio estaba rodeado de "tontos" (hombres) y una chica, porque a él no le gustaba trabajar con mujeres, pero todos poco a poco abandonaban la empresa debido a su encanto natural. Quedó una plaza libre y me pusieron a trabajar con él. Al poco irónicamente se encontró entre dos mujeres. Sí, además era machista y pensaba que las mujeres no podíamos desempeñar un trabajo que era puramente administrativo y de gestión (era una empresa de transportes) como si en la entrevista hiciera enseñar la "picha" para demostrar tus propias habilidades. Tanto es así que nos pidió que no nos quedaramos embarazadas al tiempo: señor, yo me preño cuando me da la gana!

El tiene la capacidad de ser un gran empresario como Botín, ya que al igual que él, demuestra su gran gañanismo en sus pocas relaciones públicas. Además de las múltiples faltas de ortografía, en una ocasión llegó a finalizar un email con: "Se ruega total diseccion". Además no des ideas ...